Platón: infancia y educación

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¿Cómo entiende la infancia Platón? La comprensión de la infancia y la educación está ligada en Platón a su proyecto político, el de la constitución de una ciudad justa. Si indagamos en sus textos, encontramos las siguientes ideas acerca de la infancia:

  1. La infancia es vista como posibilidad. En ese sentido es entendida como vacío, como lo que no está definido. Esto hace posible que sea moldeable en diversos sentidos, tanto buenos como malos. De ahí que si queremos tener una sociedad en el futuro formada por hombres justos, es fundamental abordar su educación desde muy temprano, y evitar aquellas influencias que puedan ser perjudiciales para los niños en vistas al proyecto de construcción de la polis ideal.
  2. La infancia como inferioridad. Los niños son vistos como seres dependientes, insuficientes, incapaces, se definen por cuanto aún no son adultos. El niño es el que no se guía por su razón y es incapaz de gobernarse, como ocurre con los borrachos. Carece de experiencia y es incapaz de discernir lo justo y lo injusto.
  3. La infancia como otro despreciado. El niño y el joven son vistos como seres despreocupados, no atentos a los asuntos de la polis. Son lo que no saben hablar bien y andan más atentos a sus juegos y diversiones. Se trata de una forma de ser y vivir que debe ser abandonada cuando se alcanza la edad adulta. Decirle a un adulto que actúa como un niño es una muestra de desprecio, es decirle que no usa su razón y se deja llevar por sus apetitos.
  4. La infancia como material político. Platón es consciente de que los niños del presente serán los adultos del futuro. Su interés por la infancia parece residir tan solo en la importancia que puede tener en el futuro para la construcción de la polis perfecta. A partir de lo dicho, se puede entender la importancia que otorga a la educación. Ésta no busca desarrollar las capacidades ni los intereses de los niños, sino formar buenos ciudadanos, proporcionarles los instrumentos para que, cuando alcancen la edad adulta, puedan realizar aquellas funciones que sean más importantes para la ciudad.

Teniendo esto presente, Platón desarrolla en su libro “República” el programa de un proceso educativo orientado a seleccionar a cada persona para aquellas funciones para las que naturalmente resulte apto, y facilitar la formación adecuada para que pueda realizar dichas funciones en la ciudad. En este proceso, los intereses personales no cuentan. Los niños son formados no para buscar su bienestar, sino el de la polis. Para conseguirlo, junto al programa educativo, Platón propone un sistema de vida para los gobernantes:

  1. No tendrán familia ni propiedades. De ese modo, su interés se centrará exclusivamente en la polis y no en buscar su beneficio o el de sus familiares.
  2. Para facilitarlo, los niños serán criados a modo de guarderías comunitarias, en las que nadie pueda saber quién es su hijo, para evitar que los dirigentes puedan mostrar preferencia por unos.
  3. Los matrimonios serán arreglados, aunque se presenten bajo la apariencia de sorteos. Los gobernantes estudiarán qué parejas deben formarse y no tendrán ningún problema en amañar los sorteos que determinarán cómo se relacionarán las parejas o provocar aparentes encuentros espontáneos. De este modo se pretende garantizar que las cualidades más elevadas de los grupos dirigentes se transmitan a las generaciones siguientes y se evite la degradación de las mismas. Platón, tan moralista en otros campos, asume que, por bien del estado, se puede utilizar la mentira.
  4. Una vez llegados a la edad adulta, aun cuando puedan no sentirse llamados o interesados en la política, deberán aceptar las tareas que les asigne la polis, ya que ha sido ésta la que les ha proporcionado la educación.

Para saber más podéis leer el libro de Walter Omar Kohan “Infancia. Entre educación y filosofía”, editorial Laertes (2004) o en el libro VII de la “República”, de Platón, en los que me he basado para escribir estas notas.

Oh, Capitán, mi Capitán (3º ESO)

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En clase de Ayuda al Estudio, en 3º de la ESO, hemos visto la película “El club de los poetas muertos”, dirigida por Peter Weir en 1989. El protagonista, el profesor Keating, está interpretado por Robin Williams. Entre los alumnos encontramos a Ethan Hawke, a quien también vemos en “Gattaca”, y a Robert Sean Leonard, quien con algunos años más encarna al Dr. Wilson de la serie “House”.

Esta mañana hemos hablado sobre ella. Os transcribo parte de las ideas que han aparecido en el diálogo:

  • Algunos decían que el final no les había gustado. Esperaban un cambio en la actitud del padre del protagonista y, por supuesto, un final más feliz. No entendían que acabara con el suicidio del joven y la expulsión del profesor.
  • Otros decían que, al menos, con la actitud final de la clase, los alumnos reconocían lo que había hecho el profesor. Algunos alumnos pensaban que el profesor no había hecho nada malo y que por el hecho de enseñar de otro modo no merecía ser expulsado.
  • Una compañera ha contestado que la expulsión se produce porque el colegio quería encontrar un culpable del suicidio, pues de otro modo lo ocurrido afectaría a la fama del centro.
  • También han añadido que así el padre evitaría sentirse culpable.
  • Hemos discutido sobre quién tiene la responsabilidad sobre el suicidio. Algunos pensaban que fue causado por la presión que le metían los padres, pues impedían al joven hacer lo que realmente quisiera.
  • Al preguntar sobre si el profesor tenía alguna culpa, la mayoría ha dicho que no, que no había hecho nada malo. Pero un alumno ha dicho que de alguna manera él también había influido. Si no hubiera enseñado a los alumnos a ver las cosas de otro modo, estos habrían seguido igual que estaban y el joven no se habría planteado enfrentarse a los deseos de su padre. Hemos visto que la “normalidad” del colegio tal vez no ayudara a los alumnos a ser felices, pero no estábamos tratando eso, sino el hecho de que la enseñanza del profesor y su insistencia en vivir el momento ha tenido consecuencias imprevistas y no deseadas por el profesor. Otro ejemplo es la “llamada divina” que un alumno dramatiza en medio de una asamblea. El profesor actuaba de buena fe, pero abre a los alumnos unas perspectivas que no se sabe muy bien dónde conducen.
  • Una alumna ha insistido en que de todos modos el causante del suicidio es el propio joven. A pesar de las influencias de unos y otros, es él quien lo decide. En cierto modo es verdad, ya que ante el mismo hecho no todos actúan del mismo modo.

Ha sido gratificante descubrir cómo los alumnos iban exponiendo espontáneamente algunas ideas que, unos días antes, había encontrado en el libro de Julio Cabrera “Cine: 100 años de filosofía”. Este autor utiliza la película para reflexionar acerca de la ética kantina. A veces el diálogo entre todos ayuda a descubrir aspectos sobre la realidad, un hecho o una obra de ficción o de arte que uno sólo sería incapaz de reconocer. Esta vez los alumnos, casi sin darse cuenta, y no respetando demasiado el turno de palabra, han hecho un ejercicio de filosofía.

Aquí os dejo un video sobre la primera clase del profesor Keating.

Com són les ànimes o el mite dels metals de Plató

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Plató ens conta al llibre de la República (414c-415d), el següent mite, per a justificar davant dels ciutadans com s’ha de fer la selecció dels guardians segons les seues capacitats naturals. El s’inspira en la Teogonia d’Hesiode.

XXI. -¿Cómo nos las arreglaríamos ahora -seguí - para inventar una noble mentira de aquellas beneficiosas de que antes hablábamos y convencer con ella ante todo a los mismos jefes y si no a los restantes ciudadanos?
-¿A qué te refieres? -preguntó.
-No se trata de nada nuevo -dije-, sino de un caso fenicio, ocurrido ya muchas veces en otros tiempos, según narran los poetas y han hecho creer a la gente, pero que nunca pasó en nuestros días ni pienso que pueda pasar; es algo que requiere grandes dotes de persuasión para hacerlo creíble.
-Me parece -dijo- que no te atreves a relatarlo.
-Ya verás cuando lo cuente -repliqué- cómo tengo razones para no atreverme.
-Habla -dijo- y no temas.
-Voy, pues, a hablar, aunque no sé cómo ni con qué palabras osaré hacerlo, ni cómo he de intentar persuadir, ante todo a los mismos gobernantes y a los estrategos, y luego a la ciudad entera, de modo que crean que toda esa educación e instrucción que les dábamos no era sino algo que experimentaban y recibían en sueños; que en realidad permanecieron durante todo el tiempo bajo tierra, moldeándose y creciendo allá dentro de sus cuerpos mientras se fabricaban sus armas y demás enseres; y que, una vez que todo estuvo perfectamente acabado, la tierra, su madre, los sacó a la luz, por lo cual deben ahora
preocuparse de la ciudad en que moran como de quien es su madre y nodriza y defenderla si alguien marcha contra ella y tener a los restantes ciudadanos por hermanos suyos, hijos de la misma tierra.
-No te faltaban razones -dijo- para vacilar tanto antes de contar tu mentira.
-Era muy natural -hice notar-. Pero escucha ahora el resto del mito.
«Sois, pues, hermanos todos cuantos habitáis en la ciudad -les diremos siguiendo con la fábula-; pero, al formaros los dioses, hicieron entrar oro en la composición de cuantos de vosotros están capacitados para mandar, por lo cual valen más que ninguno; plata, en la de los auxiliares, y bronce y hierro, en la de los labradores y demás artesanos. Como todos procedéis del mismo origen, aunque generalmente ocurra que cada clase de ciudadanos engendre hijos semejantes a ellos, puede darse el caso de que nazca un hijo de plata de un padre de oro o un hijo de oro de un padre de plata o que se produzca cualquier otra combinación semejante entre las demás clases. Pues bien, el primero y principal mandato que tiene impuesto la divinidad sobre los magistrados ordena que, de todas las cosas en que deben comportarse como buenos guardianes, no haya ninguna a que dediquen mayor atención que a las combinaciones de metales de que están compuestas las almas de los niños. Y si uno de éstos, aunque sea su propio hijo, tiene en la suya parte de bronce o hierro, el gobernante debe estimar su naturaleza en lo que realmente vale y relegarle, sin la más mínima conmiseración, a la clase de los artesanos y labradores. O al contrario, si nace de éstos un vástago que contenga oro o plata, debe apreciar también su valor y educarlo como guardián en el primer caso o como auxiliar en el segundo, pues, según un oráculo, la ciudad perecerá cuando la guarde el guardián de hierro o el de bronce.» He aquí la fábula. ¿Puedes sugerirme algún procedimiento para que se la crean?
-Ninguno -respondió-, al menos por lo que toca a esta primera generación. Pero sí podrían llegar a admitirla sus hijos, los sucesores de éstos y los demás hombres del futuro.
-Pues bien -dije-, bastaría esto sólo para que se cuidasen mejor de la ciudad y de sus conciudadanos; pues me parece que me doy cuenta de lo que quieres decir.

La ola

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Com es nota que estem de vacances: augmenten les entrades al bloc. Anit vaig vore “La ola” (Die Welle) de Dennis Gansel (2008). La pel·lícula partix d’una classe d’institut on el professor i els alumnes es plantegen si el nazisme podria tornar a Alemanya. El professor inicia un experiment en el qual intenta reproduir els elements que fan possible l’aparició de grups totalitaris: disciplina, liderat, uniformitat, acció comuna, integració grupal, separació dels que pensen o actuen diferent… Poc a poc els alumnes van entrant en l’experiència.
La cinta pot servir per a reflexionar sobre diverses coses:
  • La dinàmica de grups: paper del líder i la ideologia, relacions de poder, identificació, importància del grup per a sentir-se valorat…
  • La dinàmica social: pot ajudar a comprendre com certes ideologies que ens semblen absurdes, ridícules o fanàtiques acaben enganxant en grups juvenils i intenten obrir-se camí en mig d’una societat democràtica.
  • El paper de l’educador. Fins a quin punt pot influir un mestre o un professor en la formació d’una ideologia en els seus alumnes? Jo personalment crec que poc influir molt poc, ja que els alumnes tenen interessos més forts en altres àmbits fora de l’escola, sobre tot per influença dels amics. Però és una qüestió que es pot plantejar i que podria fer-nos dubtar de la possibilitat de realització d’una situació semblant en el nostre entorn.

L’opinió de J.A. Marina sobre la postura del Consell

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L’article recull l’opinió és de José Antonio Marina, qui reconeix que ja havia treballat en una idea semblat a Educació per a la Ciutadania durant el govern anterior del PP. Polsa ací per a vore’l.
És un article molt interessant.

Los chicos listos no leen

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El titol de la presente entrada l’he agafat d’una columna d’opinió d’Edurne Uriarte a ABC. Vos aconselle que llegiu este article. Podeu trobar-lo polsant ací. Es planteja la qüestió que la lectura i l’estudi oferixen unes recompenses a llarg terme que contradiuen l’èxit immediat que oferixen altres activitats promogudes i afavorides pels mitjans de comunicació. Hi ha formes més ràpides i menys costoses per a arribar a l’èxit social i econòmic.
Estos dies també hem escoltat els resultats de l’informe PISA, on es diu que els alumnes espanyols tenen dificultats en la comprensió lectora.
Què penses tu de tot açò? Llig l’article d’Edurne Uriarte i deixa la teua opinió.

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