Análisis de C.T. de Celestina

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ANÁLISIS.-

 

            En este fragmento de la Celestina podemos apreciar, de forma clara, la psicología de los personajes y también la temática dominante de la obra en su conjunto.

 

            Observamos la habilidad de la vieja para sacarle a Calisto el galardón que desea: el manto nuevo. Su astucia se plasma tanto en la petición de su recompensa (el manto no puede repartirlo con los criados -avaricia-) como en la forma, su experiencia en estas lides se pone de manifiesto en el arte con que dilata el relato de sus gestiones para impacientar al desaforado amante y hacer que  impresione más el feliz desenlace de su gestión con Melibea y sea más generoso hacia la mensajera de tan buena noticia. En la primera réplica finge tener prisa por contar lo que ha pasado con Melibea, pero en realidad sus palabras no hacen más que retardar la información y excitar a Calisto. Podemos apreciar que la alcahueta utiliza el término albricias no en sentido figurado, sino en el original; está pidiendo de verdad que le den una recompensa.

 

            Celestina, mujer práctica y realista, prefiere pájaro en mano que ciento volando; por eso insiste en que le dé sólo el manto que pide y no hace caso de la promesa de Calisto que, entusiasmado, está dispuesto a concederle <<cuanto yo tengo>>. La vieja intuye con gran sagacidad que los grandes ofrecimientos son una forma de eludir los pequeños regalos concretos.

 

            En este fragmento se observa, de forma manifiesta, el uso supersticioso o interesado que la astuta alcahueta hace de la religión. Encarece el valor que tiene el cordón que le ha dado Melibea porque ha tocado muchas reliquias sagradas. En realidad, lo único que busca es sacar el mayor beneficio posible.

 

            La protagonista da muestras de un consumado cinismo e hipocresía cuando finge sentir miedo de volver sola a su casa por si tiene un mal encuentro; la conducta de la vieja a lo largo de la obra nos permite presumir que, seguramente, el mal encuentro sería para el que se topase con ella. Dice que le infunden temor los que ocultan sus fechorías en las sombras, como si ella no formará parte del gremio de Monipodio. La obra nos señala que Celestina no tiene ningún reparo en ir de noche al cementerio a robar a los cadáveres.

 

            La respuesta sarcástica de Pármeno no se hace esperar: <<¡Sí, si! Porque no fuercen a la niña>>. Se burla de ella y recurre a una hipérbole caricaturesca al decir que <<Ha temor de los grillos que cantan con lo oscuro>>.

 

            Esas expresiones irónicas y sarcásticas de Pármeno revelan la envidia que tiene a Celestina porque es obsequiada por su amo. Queda aún más claro, luego, cuando el criado subraya que ella recibe galardones por sus mentiras, mientras que él se ve menospreciado. Hay aquí un símil que compara las idas y venidas de la alcahueta con el trajín de las abejas transportando el polen a su colmena.

 

            Pármeno no entra en el juego de adular a Celestina, como hace Calisto, seguramente porque no le va nada en ello. De forma maliciosa se resiste a poner los medios necesarios para que la vieja pueda tener su manto (sabe que no lo compartirá). Pero cuando su amo le reprende (<<¿Qué vas bellaco, rezando? Envidioso, ¿qué dices?, que no te entiendo>>, repliega velas, como ya había hecho antes cuando le mandó que acompañara a Celestina.

 

            El lenguaje que se pone en boca de Pármeno es muy expresivo y coloquial, sobre todo cuando contrapone el tratamiento que merece la vieja y el que sufre él.

 

            Calisto, aunque conoce muy bien a la alcahueta, no vacila en adularla hipócritamente para inclinarla más a su favor. Así, la llama <<mi vieja honrada>>, calificativo a todas luces inadecuado e hiperbólico.

 

            Se enfada ante la actitud de Pármeno; es muy significativa la forma de expresar su cólera contenida: <<¿Dices algo, hijo Parmenico?>>. Normalmente, el sustantivo hijo y el diminutivo son expresiones de afecto, pero en este caso adquieren un valor muy distinto.

 

            Otro rasgo de la personalidad del protagonista es la urgencia con que quiere satisfacer sus deseos. Apenas ha ofrecido el manto a Celestina cuando ordena : <<Corre, Pármeno, llama a mi sastre; y corte luego ….>> Por eso le incomoda la pasividad de su sirviente. Irónicamente le dice: <<¡De qué gana va el diablo!>>, cuando sucede todo lo contrario.

 

            Se queja luego, amargamente, del mal servicio que recibe de sus criados; los tacha de adivinos, rezongadores, enemigos de mi bien y refiriéndose concretamente a Pármeno, de bellaco y envidioso. Su tono es amenazador y al mismo tiempo autocompasivo: <<Ve donde te mando presto y no me enojes; que harto basta mi pena para me acabar>> (Hipérbaton debido a la imitación de la sintaxis latina).

 

            Sin embargo la debilidad de Calisto sale a relucir porque, de hecho, no se atreve a hacer frente a su criado, ni a castigarlo como merece su atrevimiento, sino que después de la reconvención le promete también un regalo. En realidad lo que hace el joven es contentar a Pármeno y a Celestina a la vez para estar a bien con ambos, pues a los dos los necesita (egoísmo de enamorado frenético).

 

            El lenguaje de Calisto contrasta vivamente con el de sus interlocutores. Hay un énfasis especial en muchas de sus réplicas lo que nos da a entender el estado de alteración emocional que le produce su amor por Melibea y la habilidad de Celestina para mantener el fuego pasional <<¿De su grado? ¡Dios mío, qué alto don!>>, <<¡Oh, por Dios toma esta casa y cuanto en ella hay y dímelo! O pide lo que querrás>>, <<¿Qué dices de manto? Manto y saya y cuanto tengo..>> Se puede observar, claramente, el polisíndeton que subraya el arrebato de generosidad de Calisto.

 

            Utiliza el protagonista los recursos típicos de la retórica amorosa, bien patentes en la última réplica. Nos habla ahí del santo cordón -utilizando una perífrasis ampulosa-, <<que tales miembros fue capaz de ceñir>>, los de la amada, claro; de su <<lastimado corazón, aquel que nunca recibió momento de placer después que aquella señora conoció>>.  Se sirve de la anáfora  al repetir la expresión gozará y remata con una serie de paralelismos para intentar resaltar los crueles tormentos de los enamorados.

 

            Observamos en el citado parlamento de Calisto el uso, hoy arcaico, de te sufras, en el sentido de te contengas o te aguantes, y de trabajo en la acepción de pena.

 

            A nivel escénico se nos da a conocer lo que ocurre a través de las palabras de los personajes. Así cuando Calisto dice a Pármeno: <<¿Qué vas bellaco rezando?>> Nos enteramos de lo que está haciendo el criado, sin necesidad de que se acote de forma directa.

 

SÍNTESIS Y CONCLUSIÓN.-

 

            Fernando de Rojas nos pinta con mano maestra las sutiles relaciones de los personajes, las complicadas y  variopintas razones que hacen que se mantenga la relación de dependencia entre ellos.

 

            La Celestina, según nos dice el propio Rojas en el prólogo, fue escrita para: <<la reprensión de los locos enamorados>>. En este fragmento podemos apreciar como un noble señor cae en una pasión desmedida y queda a merced de la vieja alcahueta y sus servidores, que se aprovechan de él y se disputan sus regalos.

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Comentario texto del Quijote

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Capítulo XXV

 Que trata de las extrañas cosas que en Sierra Morena sucedieron al valiente caballero de la de Mancha, y de la imitación que hizo a la penitencia de Beltenebros

 - […] y porque no es bien que te tenga más suspenso, esperando en lo que han de parar mis razones, quiero, Sancho, que sepas que el famoso Amadís de Gaula fue uno de los más perfectos caballeros andantes. No he dicho bien fue uno: fue el solo, el primero, el único, el señor de todos cuantos hubo en su tiempo en el mundo. Mal año y mal mes para don Belianís y para todos aquellos que dijeren que se le igualó en algo, porque se engañan, juro cierto. Digo asimismo que, cuando algún pintor quiere salir famoso en su arte, procura imitar los originales de los más únicos pintores que sabe, y esta misma regla corre por todos los más oficios o ejercicios de cuenta que sirven para adorno de las repúblicas; y así lo ha de hacer y hace el que quisiere alcanzar nombre de prudente y sufrido imitando a Ulises, en cuya persona y trabajos nos pinta Homero un retrato vivo de prudencia y de sufrimiento, como también nos mostró Virgilio, en la persona de Eneas, el valor de un hijo piadoso y la sagacidad de un valiente y entendido capitán, no pintándolos ni describiéndolos como ellos fueron, sino como habían de ser, para dejar ejemplo a los venideros hombres de sus virtudes. Desta mesma suerte, Amadís fue el norte, el lucero, el sol de los valientes y enamorados caballeros, a quien debernos imitar todos aquellos que debajo de la bandera de amor y de la caballería militamos. Siendo, pues, esto ansí como lo es, hallo yo, Sancho amigo, que el caballero andante que más le imitare estará más cerca de alcanzar la perfección de la caballería. Y una de las cosas en que más este caballero mostró su prudencia, valor, valentía, sufrimiento, firmeza y amor, fue cuando se retiró, desdeñado de la señora Oriana a hacer penitencia en la Peña Pobre, mudando su nombre en el de Beltenebros; nombre, por cierto, significativo y propio para la vida que él de su voluntad había escogido. Así que me es a mí más fácil imitarle en esto, que no en hender gigantes, descabezar serpientes, matar endriagos, desbaratar ejércitos, fracasar armadas y deshacer encantamentos. Y pues estos lugares son tan acomodados para semejantes efectos, no hay para qué, se deje pasar la ocasión, que ahora con tanta comodidad me ofrece sus guedejas.

(1.    Localización.)

El texto propuesto para el comentario es un fragmento del capítulo XXV de la primera parte de Don Quijote de la Mancha (1605). Aunque concebido por Cervantes como una parodia cuya intención era ridiculizar los libros de caballerías tan en boga en la época, la maestría e innovación en el terreno novelístico que supuso el Quijote y su riqueza significativa es de tal alcance que se la considera indiscutiblemente una de las cumbres de literatura universal.

El protagonista de la novela es Alonso Quijano, un hidalgo pobre que, enloquecido por su desmedida afición a los libros de caballerías, toma la determinación de convertirse en caballero andante y lanzarse en busca de aventuras en que pueda demostrar su valor, favorecer a los débiles y defender la justicia. Desde su segunda salida, el rústico Sancho Panza lo acompañará como escudero en sus múltiples aventuras.

En la primera parte, la locura de don Quijote deforma su percepción de la realidad, la cual acomoda a lo leído en las novelas de caballerías; así, las ventas se convierten en castillos, los molinos en gigantes, los rebaños en ejércitos… Y sus aventuras tienen casi siempre un final desastrado, del que Don Quijote culpa a encantadores enemigos suyos, los cuales, dice, transforman las cosas para robarle la gloria del triunfo. En la aventura de los galeotes, Don Quijote, interpretando de modo simplista los principios caballerescos, se enfrenta con los guardianes y libera a un grupo de condenados a galeras, que apedrean ingratamente a Don Quijote cuando les manda que vayan al Toboso y se presenten a Dulcinea. Tras esta aventura, Sancho, temiendo que sean prendidos por la Santa Hermandad, logra convencer a Don Quijote de que se oculten en Sierra Morena (cap. XXIII)

El capítulo XXIV relata el encuentro con joven Cardenio, que empieza a contarles la historia de su desdicha: la traición de su amigo Fernando, que le roba y se casa con su amada Luscinda. Ello explica la locura violenta, con intervalos de lucidez, que padece el joven. La locura de amor que representa Cardenio y la aspereza y apartamiento de la Sierra Morena sugieren a Don Quijote el nuevo despropósito del que se ocupa el capítulo XXV: la imitación que hizo a la penitencia de Beltenebros.

(2.    Contenido.)

Don Quijote, en efecto, resuelve imitar la penitencia que Amadís de Gaula, cambiando su nombre por el de Beltenebros, hizo en la Peña Pobre cuando fue desdeñado por su amada Oriana. Ahora bien, como muy sensatamente observará Sancho a continuación, Dulcinea no ha desdeñado ni engañado a Don Quijote, por lo que éste carece por completo de motivos para convertirse en penitente o en loco violento. Frente a la penitencia por amor de Cardenio (real, o del mismo plano de realidad que Don Quijote) y a la penitencia motivada de su modelo Amadís (ficticio, aunque tenido por Don Quijote por histórico), el propósito de Don Quijote es un acto incongruente que se nos aparece como una degradación disparatada y caricaturesca: una parodia, en definitiva, del modelo caballeresco, donde este motivo de la penitencia del héroe es frecuente.

Dentro de este contexto, el fragmento que vamos a comentar corresponde al parlamento en que don Quijote razona y da cuenta de su intención imitar la penitencia de Amadís (más adelante duda entre imitar la penitencia de Amadís o la furiosa locura de Orlando).

(3.    Estructura.)

En tal parlamento construye Cervantes un remedo humorístico de la oratoria, desde su misma estructura. El discurso, en efecto, presenta una estructura argumentativa, que, tras sentar dos premisas, extrae una conclusión, siguiendo un esquema silogístico:

 

·         Premisa primera: Amadís fue el mejor caballero andante.

·         Premisa segunda: En cada actividad hay que imitar a los mejores.

·         Conclusión: Hay que imitar a Amadís (conclusión de la cual deriva su idea de, en este caso, imitarle en su penitencia).

 

La construcción del razonamiento se hace visible en los nexos que encabezan cada fase: el primero enunciativo, el segundo copulativo -pues suma la segunda premisa a la primera-, y el tercero consecutivo:

 

Quiero que sepas que…  Premisa 1

à

Siendo, pues, esto ansí…   Conclusión

Digo asimismo que…      Premisa 2

 

La caricaturización burlesca de este estilo oratorio se apoya en diversos procedimientos:

 

·         En primer lugar, la desproporción entre la abundancia verbal y la puerilidad del contenido; mucha palabrería para expresar un razonamiento elementalísmo, que hemos resumido arriba en tres frases.

·         En segundo lugar, el uso, y a veces abuso paródico, de diversos recursos retóricos de la oratoria, que se combina con inadecuadas expresiones coloquiales deslizadas por Cervantes, como veremos en el análisis del estilo.

·         Y por último, y mucho más importante, la incongruencia final que desbarata todo el rigor exhibido en el discurso, produciendo un inesperado efecto cómico. De la conclusión de que hay imitar a Amadís cabría esperar que Don Quijote decidiese imitarle en su prudencia, valentía, generosidad…  y ello sería relativamente congruente (dentro del disparate que supone pretender resucitar la caballería medieval en el siglo XVII). Pero lo que Don Quijote decide es hacer penitencia sin tener ningún motivo para hacerla, sólo para imitar a Amadís.

 

La disposición argumentativa y el remedo de la oratoria del fragmento responde, por lo tanto, al designio de crear un contraste cómico entre una forma razonable y un contenido disparatado. Dentro de su locura (y éste es uno de sus rasgo admirables), Don Quijote parece justificar razonablemente un propósito digno de respeto y admiración, pero, al final, la aparente racionalidad de su discurso se derrumba, revelando su enajenación y provocando la hilaridad.

 (4.    Análisis.)

A este fin (crear una ilusión de racionalidad para desbaratarla después) apuntan los rasgos más destacados del estilo, que, además de la estructura, adquiere a menudo el empaque característico de la oratoria. Tras un frase introductoria (con ironía de Cervantes, pues Sancho estará un buen rato suspenso hasta conocer su decisión), el discurso empieza sentando la primera premisa: Amadís fue uno de los más perfectos caballeros andantes. De inmediato, no obstante, rectifica: no fue uno sino el mejor, hecho que proclama rotundamente con una construcción superlativa y una retórica acumulación de sinónimos:

 

fue el sólo, el primero, el único, el señor de todos cuantos hubo en su tiempo en el mundo.

 

Tal rotundidad se refuerza en la oración siguiente con un juramento sobre la falsedad de toda opinión contraria:

 

Mal año y mal mes para don Belianís y para todos aquellos que dijeren que se le igualó en algo, porque se engañan, juro cierto.

 

Pero esta frase comienza con modismo coloquial inadecuado al tono del discurso (“Mal año”), fórmula de execración que dirige simultáneamente a un posible rival de Amadís y a aquellos que no piensan como él. Cervantes desliza esta expresión coloquial en el discurso y, además, juega humorísticamente con ella, ampliándola de modo incongruente (“Mal año y mal mes”), minando ya desde ahora la solemnidad del discurso.

La enunciación de la segunda premisa es más artificiosa y razonada. Parte de un ejemplo concreto (el pintor) que contiene una idea sobre el arte muy corriente en el Renacimiento: el artista que desee perfeccionarse ha de imitar las mejores obras. Don Quijote extiende esa regla a todos los más oficios o ejercicios, convirtiéndola en su segunda premisa (en cada actividad hay que imitar a los mejores). Y a continuación la ilustra con otros dos ejemplos: del mismo modo que el aspirante a pintor imita los mejores cuadros, quien quiera adquirir virtudes como la prudencia o la sagacidad deberá imitar a Ulises o a Eneas.

 

Ejemplo 1

el pintor que desea perfeccionarse

imita los cuadros

de los mejores pintores

 

 

Regla

el hombre que desea perfeccionarse

debe imitar las obras

de los mejores

 

 

Ejemplo 2

el que quiere adquirir prudencia

imita al Ulises

de Homero

 

 

Ejemplo 3

el que quiere adquirir valor

imita al Eneas

de Virgilio

 

El parecido entre el primer ejemplo y los dos últimos se acentúa mediante metáforas que asimilan escritores y pintores:

 

En cuya persona y trabajos nos pinta Homero un retrato vivo…

no pintándolos ni describiéndolos…

 

Y los dos últimos ejemplos parecen más que razonables en la medida en que, de acuerdo con distinción clásica entre poesía e historia (muy difundida y aceptada en el Renacimiento), el poeta no relata los sucesos como fueron, sino como debieron ser, proponiendo a sus héroes como modelos:

 

no pintándolos ni describiéndolos como ellos fueron, sino como habían de ser, para dejar ejemplo a los venideros hombres de sus virtudes.

 

Sin embargo, se ha producido ya un primer quiebro en el razonamiento. El arte imitando al arte, es decir, la imitación como modo de aprendizaje del artista, era una idea común en la época. Pero de ella pasamos a la imitación de héroes ficticios por parte de hombres reales: la vida imitando al arte. Este deslizamiento permite incluir dentro de esta serie, como cuarto ejemplo y anticipando a la vez la conclusión, a Amadís de Gaula:

 

Desta mesma suerte Amadís fue el norte, el lucero, el sol de los valientes y enamorados caballeros, a quien debernos imitar todos aquellos que debajo de la bandera de amor y de la caballería militamos.

 

Ante cuya designación se acumulan de nuevo las metáforas enaltecedoras (fue el norte, el lucero, el sol de los valientes y enamorados caballeros). Éste y otros recursos (la derivación en prudente y sufrido – prudencia y sufrimiento, las numerosas bimembraciones), junto con las comparaciones de valor ejemplificativo ya mencionadas, mantienen el elevado tono oratorio del discurso.

Y llegamos así a la conclusión, avanzada ya en la frase anterior y formulada con toda solemnidad: el caballero andante que más le imitare estará más cerca de alcanzar la perfección de la caballería. Pero sigue a ello una afirmación que no parece venir a cuento: la virtudes de Amadís (que destaca en una enumeración excesiva) resplandecieron sobre todo en su penitencia de la Peña Pobre:

 

y una de las cosas en que más este caballero mostró su prudencia, valor, valentía, sufrimiento, firmeza y amor, fue cuando se retiró, desdeñado de la señora Oriana a hacer penitencia en la Peña Pobre

 

Y en lugar de imitar a Amadís en sus virtudes, decide, como consecuencia de su conclusión, imitarle en esa a su juicio célebre acción sin tener ningún motivo para ello. En contraste con la rigurosa lógica anterior, no tiene más que prosaicas razones de orden práctico. La primera:

 

me es a mí más fácil imitarle en esto, que no en

hender gigantes,

 

descabezar serpientes,

 

matar endriagos,

 

desbaratar ejércitos,

 

fracasar armadas y

 

deshacer encantamentos;

 

De nuevo la figura de Amadís es exaltada mediante una desmedida enumeración de sus hazañas, en forma paralelística; la alta oratoria encubre todavía el prosaísmo de dejarse llevar por la opción más fácil. Pero en la segunda razón desciende ya el discurso a lo coloquial. El lugar es adecuado para hacer penitencia, por lo que no hay que dejar pasar la ocasión, sino tomarla por los cabellos:

 

y pues estos lugares son tan acomodados para semejantes efectos, no hay para qué, se deje pasar la ocasión, que ahora con tanta comodidad me ofrece sus guedejas.

 

Frase hecha en la que cabellos se sustituye cómicamente por su equivalente literario (guedejas). La incongruencia del discurso y la trivialidad de los últimos argumentos se refleja finalmente en la caída del estilo oratorio a la lengua coloquial, produciendo un notable efecto cómico.

(5.    Conclusión.)

El análisis del fragmento, en definitiva, nos ha mostrado tanto la destreza estilística de Cervantes como algunos aspectos de la locura de Don Quijote. Cervantes dota al parlamento de Don Quijote de la estructura y retórica propias de la oratoria, pero con el fin de decantar humorísticamente ese estilo abusando de sus procedimientos y mezclándolo con elementos coloquiales; y, sobre todo, de crear un cómico contraste entre una forma rigurosamente lógica y una conclusión final disparatada.

El razonamiento y su conclusión (la decisión de emular la penitencia de Amadís) nos muestra, a la vez, algunos rasgos de la personalidad de Don Quijote: su entendimiento no parece verse afectado por su locura, y en muchas ocasiones de la novela es tenido por hombre discreto en todo lo que no tiene que ver con la caballería andante. Así lo vemos en la coherencia y propiedad inicial de su parlamento y en otros famosos discursos (las edad de oro, las armas y las letras). Pero como tal razonamiento tiene que ver con la caballería, no podía menos que disparatar al final. Y, dentro del conjunto de la novela, en este capítulo percibimos un nuevo aspecto de su trastorno. Hasta este momento Don Quijote imitaba la conducta y virtudes de los héroes caballerescos y deformaba la realidad, pero para vivir sus propias aventuras; ahora, en cambio, se propone vivir un episodio concreto del Amadís, sin ser Amadís ni tener siquiera sus motivaciones, revelando así hasta qué punto llega su manía libresca.

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Ejercicios de ortografía

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Los siguientes enlaces te permitirán practicar ejercicios de ortografía:

http://www.aplicaciones.info/ortogra2/ortogra.htm

Generación del 27. Autores

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LA GENERACIÓN DEL 27

 

  1. Grupo poético del 27

Con este nombre se denomina a una serie de poetas que, asimilaron la rica tradición literaria española y las influencias de las nuevas corrientes de vanguardia. Fue un grupo compacto y variado al mismo tiempo, al que la situación política disgregó.

2.      Características generacionales

1º) El nombre de Generación del 27 se considera el más justificado porque fue en esa fecha cuando se reunieron por primera vez con motivo de la celebración del tricentenario de la muerte de Góngora:

Es celebración tuvo un doble sentido:

-          Supuso la toma de conciencia de lo que debe ser el poeta ( modeloà Góngora) y la poesía (estilo barroco)

-          Se hizo manifiesto el rechazo a la tradición académica y estética del siglo XIX y del Modernismo.

2º) Se consideran deudores de:

-          Ortega y Gasset, que fue para ellos el filósofo, Ortega influyó en ellos por sus ideas y por su labor editorial que desarrolló en la revista de occidente.

-          Ramón Gómez de la Serna, que fue el vanguardista, puso al día a los jóvenes en la Novela Extranjera.

-          Juan Ramón Jiménez, el poeta por excelencia, fue para ellos el creador por antonomasia al dar con una poesía pura, perfecta y simple.

La generación puede definirse como liberal, progresista y universitaria.

 3º) La primera lista de los componentes fue publicada en el mismo año 1927 por Melchor Fernández Almagro en el numero 1 de la revista verso y prosa. Allí figuraron los ocho poetas principales:

 

- Pedro Salinas      - Federico García Lorca       - Jorge Guillén                 - Dámaso Alonso

- Gerardo Diego    - Luis Cernuda                     - Vicente Aleixandre        - Rafael Alberti

3.      Características literarias de la generación del 27

-          La generación del 27 coincide con nuestras vanguardias.

-          La presencia de la tradición fue uno de los elementos que configuraron la poesía del 27.

-          Al terminar la Guerra Civil, los ideales se contemplaron en otra perspectiva:  el exilio

-          Grandes temas de la cultura occidental. Tres Bloques:

·         La ciudad. La comodidad de los nuevos tiempos, los nuevos inventos y los transportes, ciudad significa “progreso”, toma como modelo à Nueva York.

·         Naturaleza y amor. Son contempladores del mundo cotidiano. En su madurez, tendieron a ver la naturaleza ligado a su propia visión del mundo. Abundan poemas amorosos.

·         El compromiso. Estaban comprometidos con su tiempo, con el arte. Antes de 1936 muchos de ellos evitaron escribir poesía social y política. Durante la Guerra Civil los poetas del 27 se unen con escritores mayores que ellos, como Antonio Machado, y más jóvenes, como Miguel Hernández y forman la base de un cancionero y romancero de guerra. Después de la guerra, muchos abandonan su actitud como poetas.

-          La preocupación religiosa fue escasa en el grupo exceptuando a Gerardo Diego.

-          La gran innovación del grupo fue el verso libre. También cultivaron el verso blanco y el versículo

-          En cuanto a la métrica no utilizaron tantos metros y formas como los románticos o los modernistas, pero su uso estuvo más ligado a los contenidos. El soneto, como forma culta, así como el romance y el villancico, como formas populares, fueron muy empleadas

 

PEDRO SALINAS

1.      Su vida

Nació en Madrid en 1891. Se matriculó en Filosofía y Letras. Residió un par de años en París. A su regresó a España ganó la cátedra de Literatura Española en Sevilla y allí tuvo como alumno a Luis Cernuda. Se exilió tras la Guerra Civil y siguió ejerciendo la docencia. Murió en Boston en 1951.

La de Pedro Salinas fue una vida entre  dos realidades:

-          la de la España anterior a la Guerra Civil

-          la del voluntario exilio americano

Su múltiple actividad le impulso a cultivar todos los géneros de la creación y de la crítica.

2.      Su obra poética

Junto a Jorge Guillén, Pedro Salinas es el máximo representante de la llamada “poesía pura”

Fue precisamente Jorge Guillén quien ofreció la imagen más certera de  la obra de su amigo distribuyendo los 9 libros poéticos en tres etapas.

§         Etapa inicial (1923-1931)

En esta etapa está presente el dialogo del poeta con las cosas y consigo mismo. Fusiona vanguardia y tradición.

-          “Presagios”

-          “Seguro azar”

-          “Fábula y signo”

§         EL “Ciclo verdadero” (1933-1938)

      Aparece el amor como gran tema.

-          “La voz a ti debida”

-          “Razón de amor”

-          “Largo lamento”

§         La etapa de madurez ( década de los 40)

Desarrollo una poesía abierta y variada que iba desde la pura contemplación mística hasta el compromiso son la realidad. En esta etapa cultivo: el teatro, la narración y el ensayo.

-          “El contemplado” à publicada después de la Guerra.

-          “Todo más claro” à aparece una poesía angustiada y preocupada por el mundo

-          “Confianza”à libro póstumo de Salinas, poemas que pueden servirle de testamento, son una profesión de fe.

La obra poética de salinas quedo editada definitivamente en 1971, formando el corpus junto a sus tres libros de narrativa:

-          “Víspera del gozo”

-          “El desnudo impecable y otras narraciones”

-          “La bomba increíble”

3.      Su obra critica y ensayista

En sus ensayos destaca:

-          “EL defensor”

De su labor como critico literario cabe destacar:

-          “Ensayos de literatura hispánica”

-          “Literatura española: siglo XX”

-          “Jorge Manrique o tradición y originalidad”

 

JORGE GUILLÉN

1.      Su vida

Nació en Valladolid en 1893, en el seno de una familia acomodada. Estudió en Suiza y posteriormente se trasladó a Madrid para empezar la carrera de Filosofía y letras. Allí vivió en la Residencia de Estudiantes. Durante el exilio impartió clases en Estados Unidos. Sus últimos años los paso en Málaga, donde se convirtió, en el centro de la vida cultural española. Obtuvo el premio Cervantes en 1876. Murió en Málaga en 1984.

2.      Su obra poética

Jorge Guillén es, ante todo poeta.

-          “Cántico” à primer libro; libros en los que se divide: “Al aire de tu vuelo”; “Las horas situadas”; “El pájaro en la mano”; “Aquí mismo”; “Pleno ser”.

-          “Clamor” à dividido en 3 partes: “Maremágnum”; “Que van a dar en la mar” y “A la altura de las circunstancias”

-          “Homenaje”

-          “Aire nuestro” à unificación de las obras de Guillén

-          “Y otros poemas”

-          “Final” (1983) à cierra definitivamente la obra del poeta.

3.      Obra crítica y ensayista

Jorge Guillén, dejó una importante obra crítica y ensayista. Su obra más conocida es  “Lenguaje y poesía”.

Sus estudios del lenguaje poético nos permiten conocer nuevas perspectivas de sus autores predilectos: Berceo, Góngora, Bécquer, San Juan de la Cruz y de su generación: Salinas y Lorca.

4.      Estilo

La principal característica de Guillén es la selección y la depuración del lenguaje: la sobriedad verbal y el empleo de palabras sencillas y elementales sin adornos retóricos, pero muy sugerentes. Predominan los sustantivos, las estructuras sintácticas muy simples y las oraciones exclamativas.

En la métrica emplea formas de  la tradición culta, como el soneto y la décima y también el romance.

Uso frecuente del encabalgamiento.

 

GERARDO DIEGO

  1. Su vida

Gerardo Diego nació en 1896 en Santander. Estudió la carrera de Letras en Deusto. Pronto entró en contacto con los ultraístas y colaboró en diversas revistas de este movimiento. En 1920 se traslado a Soria como catedrático de Lengua y Literatura. Allí elaboró el libro “Versos humanos”, con el que ganaría el premio Nacional de Literatura de 1924.

Cuando acabó la Guerra Civil se instaló en Madrid, donde se convirtió en centro de tertulias. Ingresó en la Real Academia Española en 1948 y recibió el Premio Cervantes en 1979. Murió en Madrid, en 1987.

  1. Su obra poética

Gerardo Diego fue un hombre polifacético que cultivo tanto la poesía tradicional como la vanguardista.

Su obra poética llama la atención tanto por su abundancia como por la variedad de temas y estilos. Dentro de su producción se distinguen dos direcciones: una de vanguardia y otra de tipo tradicional.

Etapas:

§         Poesía de vanguardia

     Los comienzos de Gerardo Diego están fuertemente influidos por los románticos, los parsiano-simbolistas y los modernistas, además de por Juan Ramón Jiménez. Diego aparece como el más destacado representante español del Creacionismo y del Ultraísmo.

      Su poesía es difícil, sin nexos lógicos, sin referencias a la realidad, una poesía desrealizada, con imágenes originales y complicadas, cuyo fin es crear una realidad  nueva y autónoma.

Libros:

-          “ Imagen”, “Manual de espumas” y “Limbo” à Creacionistas

-          “Fábula de Equis y Zeda” à se combina con el gongorismo.

-          “Poemas adrede”

§         Poesía Relativa

      Libros clásicos caracterizados por la utilización de formas clásicas cono el soneto o el romance, junto a variedades modernas como el verso libre o combinaciones inventadas. Sus inquietudes temáticas se agrupan en 3 grandes apartados: El paisaje, el amor y los temas “minori” (los toros y la música)

Destacan:

-          “Sonetos de Violante” o “Glosa a Villamediana”.

-          “Versos divinos” à poesía religiosa

-          “Nocturnos a Chopin” à música y “ La suerte o la Muerte” à toros

§         Etapa de plenitud

     Es la etapa constituida por las dos obras mas significarías de su producción:

-          “Alondra de verdad” à parte de un poema creacionista y quiere resumir la intención del autor de hacer una poesía “alada” y auténtica.

-          “Ángeles de Compostela” à Simboliza la realidad histórico-religiosa de Santiago de Compostela.

  1. Estilo poético

-          El dominio del verso y del lenguaje, la belleza de las imágenes y las metáforas múltiples y brillantes son algunos de los grandes aciertos de su poética.

VICENTE ALEIXANDRE

  1. Su vida

Nació en Sevilla en 1898, vivió en Málaga y después se traslado a Madrid. Se licenció en Derecho, su vida profesional se truncó ante la aparición de una grave enfermedad, este hecho marcó su actividad poética y su visión del mundo. En 1933 escribió “La destrucción o el amor”, libro con el que ganó en premio Nacional de Literatura.

Aleixandre se convirtió en uno de los maestros indiscutibles de las distintas promociones de poetas.

En 1949 fue elegido miembro de la Real Academia Española, y premio Nobel de 1977.

Murió en 1984 en Madrid.

  1. Su obra

Tres ejes centrales: el amor, la naturaleza y la muerte.

Etapas:

  • Primera etapa: de la poesía primera a la plenitud

El protagonista de esta primera etapa es el cosmos, el ser humano es un elemento más entre las fuerzas de la naturaleza.

-          “Ámbito” à primer libro (1928)

-          “Pasión por la tierra” à inició su etapa surrealista

-          “ Espadas como labios” à (1932), emparentado con el surrealismo

-          “La destrucción o el amor” à quizá la mejor muestra de la interpretación española del surrealismo.

-          “Mundo a solas” à libro que cierra esta etapa, escrito antes de la Guerra Civil.

-          “Sombra del paraíso” à(1944); se convertirá en uno de los hitos de la poesía de posguerra.

§         Segunda etapa: la poesía de integración y la poesía última

-          “Historia del corazón” à libro que abre un nuevo ciclo (1954), en esta segunda etapa el ser humano se convierte en el protagonista de la obra; el gran tema de la poesía aleixandrina es la existencia humana.

-          “En un vasto dominio” (1962)

-          “Retratos con nombre” à con esta obra se completa la etapa de integración.

La última etapa de la poesía de Aleixandre está formada por dos libros:

-          “Poemas de la consumación”

-          “Diálogos del conocimiento”

  1. El estilo de Aleixandre

La poesía de Aleixandre ha sido calificada dentro de tres momentos:

-          à se comunica especialmente con la naturaleza

-          à busca la de los seres humanos

-          à se centra en una comunicación consigo mismo.

Rasgos esenciales del estilo poético de Aleixandre:

-          El uso de la conjunción “o” no con valor disyuntivo sino identificativo.

-          El uso frecuente de la negación.

-          La utilización de repeticiones y anáforas.

-          La presencia de imágenes visionarias.

-          El dinamismo expresivo.

DÁMASO ALONSO

  1. Su vida

Dámaso Alonso nació en Madrid en 1898.

Fue catedrático de Filología Románica en la Universidad de Madrid, y ejerció la docencia en varias universidades extranjera. En 1948 fue elegido académico de la Lengua y años después fue director de dicha Academia. Murió en Madrid en 1990.

  1. Su obra poética

Mismos impulsos que sus compañeros de generación: Búsqueda de una expresión poética “pura”, respeto y conocimiento de la tradición, asimilación de las más recientes corrientes literarias, uso de la metáfora y, finalmente, la presencia de una poesía inmediata y social.

Etapas:

§         Primera etapa

-          “Poemas puros” à primer libro

-          “Poemillas de la ciudad” à se aprecia una fuerte influencia de Juan Ramón Jiménez y Antonio Machado. No falta el realismo léxico, que, a partir de 1944, se considerará la aportación más relevante de Dámaso a la literatura de posguerra.

§         Segunda etapa

Coincide con la posguerra. Es la poesía del dolor existencial y del desarraigo, se concentra en dos libros:

-          “Hijos de la ira” à obra más importante.

-          “Oscura noticia”

§         Tercera etapa

La tercera etapa esta constituida por:

-          “Hombre y Dios” à especie de reconciliación del poeta con su angustia

-          “Goza de la vista” à es un largo poema, que se centra en el tema de la vista.

-          “Duda y amor sobre el Ser Supremo” à su ultimo libro. El poeta se plantea de forma interrogadora y dubitativa la relación entre Dios y el ser humano.

Otras  obras poéticas de Dámaso Alonso son:

-          “Tres sonetos sobre la lengua castellana”

-          “Canciones a pito solo”.

  1. Su obra filológica

La aportación más importante de Dámaso a la cultura española constituya su obra filológica.

Algunos títulos representativos son:

-          “ La lengua poética de Góngora”

-          “Poesía española”.

-          “Ensayo de métodos y limites estilísticos”

-          “De los siglos oscuros al de Oro”.

FEDERICO GARCÍA LORCA

  1. Su vida

Nació en Fuente Vaqueros, en 1898, Hijo De un agricultor acomodado, se trasladó a Granada, donde estudió filosofía y letras, derecho y música. En 1919 se instaló en Madrid, en cuya Residencia de Estudiantes conoció a J.R. Jiménez, R. Alberti, L. Buñuel y S. Dali. Creó el grupo teatral La Barraca, con el que recorrió, en 1932, los pueblos de España representando obras del repertorio clásico. Viajó por Estados Unidos y Cuba (1929-1930); en Nueva York, se apasionó por el jazz y el cine. Al estallar la guerra civil fue detenido en Granada por la Guardia Civil y fusilado en 1936 en Viznar.

-          La personalidad de Lorca nos ofrece una doble faz: de un lado, su vitalidad y simpatía arrolladoras; de otro, un íntimo malestar, un sentimiento de frustración.

  1. Lorca poeta

El tema central de Lorca, es el del destino trágico.

Su actitud ante la creación poética es una clara unión de técnica y esfuerzo, de inspiración y trabajo consciente. Así surgirá una poesía asombrosa en que conviven la pasión y la perfección, lo humanístico y lo estéticamente puro.

A ello contribuyen sus profundas raíces populares. Lo popular y lo culto van también hermandados en su obra.

§         Primera etapa

       Abarca sus obras hasta 1928.

-          Su primer libro: “Libro de poemas” (1921), su estilo esta formándose, hay influjos de Bécquer, del Modernismo, de Machado, de Juan Ramón. La temática es variada.

-          Paralelamente compone tres libros: “Poema del Cante Jondo”; “Canciones”.

-          “El romancero gitano”(1928)

§         Segunda etapa

       Obras que escribió entre 1929 y 1936.

-          “Poeta en Nueva York” à consta de 10 partes; las 8 primeras tratan de Estados Unidos y la 2 últimas, del viaje de Regreso a España.

-          “Llanto por Ignacio Sánchez Mejías” à inspirada por la muerte del famoso torero.

-          Otras dos obras: “ Seis poemas galegos” y “Diván de Tamarit”

-          “Los sonetos del amor oscuro”

RAFAEL ALBERTI

  1. Su vida

Rafael Alberti nació en 1902 en El Puerto de Santa María (Cádiz). En 1917 se trasladó a Madrid. Frecuentó la Residencia de Estudiantes, donde trabó amistad con otros miembros de la Generación y comenzó a escribir poesía. Durante la guerra, comenzó el exilio: primero en París y luego en Buenos Aires. En 1963 se trasladó a Roma, donde vivió hasta su regreso a España en 1976. Recibió importantes reconocimientos extranjeros y premios nacionales, entre ellos el Cervantes. Murió en 1999.

  1. Su producción poética

La poesía de Alberti presenta un universo vitalista, que se articula sobre el tema central del paraíso soñado, representado en los motivos del mar (o la infancia), del amor y del desierto.

§         La poesía de la primera madurez

-          “Marinero en tierra” à premio Nacional de Literatura. La obra supuso la recuperación de las formas del viejo verso tradicional.

-          En “ La amante” y “ El alba del alhelí” se continua con las formas tradicionales

-          “Cal y canto” à en esta obra se produjo el primer cambio importante en la producción poética de Alberti.

-          “Sobre los ángeles” (1929) à una de las obras cumbre; aparecen 4 temas: el amor, el fracaso, la ira y el desconcierto.

-          “Sermones y moradas” à enlaza con la obra anterior

-          Con “Yo era un tonto y los que he visto me ha hecho dos tontos” se cierra la primera etapa.

§         Poesía social y política

-          Con el poema “Con los zapatos puestos tengo que morir” (1930), Alberti comienza una nueva etapa.

-          Un fantasma recorre Europa”

A partir de 1934 Alberti aparece como poeta de revolución.

-          “ De un momento a otro”

-          “Poesía e historia”

-          Única excepción de la temática revolucionaria à “ Verte y no verte”

-          “Capitán de la gloria”à en este libro se recoge la poesía de Alberti durante la Guerra Civil.

§         Poesía de destierro, de la espera y del regreso

-          “Entre el clavel y la espada” à primera obra de este periodo.

-          “A la pintura”à poema cumbre

-          “Poema del dolor y de la línea”à coincide con la vuelta de Alberti a su 1ª vocación.

-          “Roma, peligro para caminantes” à final del destierro

-          “Canciones para Altaír” à última producción.

3.      El teatro y la prosa

La obra teatral àconsiderada por el autor como una actividad secundaria.

-          “El adefesioà mejor obra; otrasàFermín Galán”; “Noche de Guerra en el Museo del Prado”.

-         De su prosa destaca: “La arboleda perdida” (1942).

 

LUIS CERNUDA

1.- Su vida

            Nació en Sevilla en 1902. Estudió Derecho. Salinas le ayudó a darse a conocer en la revista Litoral donde publicó su primer libro, “Perfil del aire”. Las críticas decepcionaron y humillaron al poeta. Al morir su madre abandonó Sevilla y se estableció en Madrid. Más tarde consiguió una plaza de lector en Toulouse, lugar donde comienza su etapa surrealista. Después de la Guerra estuvo exiliado en Inglaterra, EE.UU. y México, dónde murió en 1963.

            2.- Su obra poética

            Los temas dominantes en su obra poética son: la añoranza de un mundo habitable, la soledad, la frustración, el ansia de belleza, el hastío, la muerte y la pasión del amor. Elementos recurrentes®orgullo de ser poeta, nostalgia del paisaje y de la patria, y la melancolía.

            El periodo sevillano

            Hasta 1928. Escribe su primera obra en estos años, Perfil del aire, libro de poesía pura. Recibe un tratamiento poco elogioso.

            Su segunda obra, Égloga, elegía, oda y homenaje. En ella se enfrenta a los tres géneros tradicionales de la lírica.

            La etapa madrileña

            La más valiosa. “Un río, un amor” y “Los placeres prohibidos”. En 1936 reunió su producción bajo el título de “La realidad y el deseo”. Se identifica con mitos o figuras difíciles. Otra obra que escribió fue “Las nubes”, que terminó en Inglaterra.

El exilio

            Permaneció en Glasgow como profesor de español, fue una de las etapas más penosas de su vida. De esta época son: “Como quien espera el alba”, “Ocnos” (apareció en Londres en 1942) y “Vivir sin estar viviendo”, que acabó en América.

            En 1952 se trasladó a México, donde vivió hasta su muerte. “Con las horas contadas” y “Desolación de la quimera” son obras de esta época.

3.- Su obra en Prosa

Autor de una importante obra Crítica. El rasgo más destacado de la crítica de Cernuda es su subjetividad y su independencia de los moldes establecidos.

Sólo edito una obra de teatro, “La familia interrumpida”

 

 

 

 

Comentario del Lazarillo

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Comentario de Texto

 

            Yo como estaba hecho al vino, moría por él, y viendo que aquel remedio de la paja no me aprovechaba ni valía, acordé en el suelo del jarro hacerle una fuentecilla y agujero sutil, y delicadamente, con una muy delgada tortilla de cera, taparlo; y al tiempo de comer fingiendo tener frío, entrábame entre las piernas del triste ciego, a calentarme entre la pobrecilla lumbre que teníamos, y al calor de ella luego derretida la cera, por ser muy poca, comenzaba la fuentecilla a destilarme en la boca, la cual yo de tal manera ponía que maldita la gota que se perdía. Cuando el pobreto iba a beber, no hallaba nada. Espantábase, maldecíame, daba al diablo al diablo y el vino, no sabiendo qué podría ser.

            -No diréis, tío, que os lo bebo yo -decía-, pues no le quitáis de la mano.

            Tantas vueltas y tientos dio al jarro, que halló la fuente, y cayó en la burla; mas así lo disimuló como si no lo hubiera sentido. Y luego otro día, teniendo yo rezumando mi jarro como solía, no pensando el daño que me estaba aparejado ni que el mal ciego me sentía, sentéme como solía. Estando recibiendo aquellos dulces tragos, mi cara puesta hacia el cielo, un poco cerrados los ojos por mejor gustar el sabroso licor, sintió el desesperado ciego que agora tenía tiempo de tomar de mí venganza, y con toda su fuerza alzando con dos manos aquel dulce y amargo jarro, le dejo caer sobre mi boca, ayudándose, como digo, con todo su poder, de manera que el pobre Lázaro, que nada desto se guardaba, antes, como otras veces, estaba descuidado y gozoso, verdaderamente me pareció que el cielo, con todo lo que en él hay, me había caído encima.

            Fue tal el golpecillo, que me desatinó y saco de sentido, y el jarrazo tan grande, que los pedazos dél se me metieron en la cara, rompiéndomela por muchas partes, y me quebró los dientes, sin los cuales hasta hoy día me quedé. Desde aquella hora quise mal al mal ciego; y aunque me quería y regalaba y me curaba, bien vi que se había holgado del cruel castigo. Lavóme con vino las roturas que con los pedazos del jarro me había hecho, y sonriéndose decía:

            -¿Qué te parece, Lázaro? Lo que te enfermó te sana y te da salud.

 

                                                                                  El Lazarillo de Tormes


LOCALIZACIÓN: El texto es un fragmento del tratado primero de la Vida de Lazarillo de Tormes, de autor anónimo. La obra fue publicada en 1554 en el Renacimiento.

             Esta obra, considerada hoy como precursora de la novela moderna, inicia el género picaresco, caracterizado por la narración, supuestamente autobiográfica, en la que autor y protagonista se identifican.

             La obra está dividida en siete tratados. Este fragmento corresponde al titulado Cuenta Lázaro su vida y cúyo hijo fue, en el que se cuenta la infancia del protagonista hasta que su madre lo pone al servicio del ciego junto al cual empieza Lázaro la escuela de la vida.

 TEMA: Lázaro aprende, en su cara, que el ciego además de astuto es CRUEL.

 ESTRUCTURA EXTERNA: El texto pertenece a una obra de género narrativo y subgénero novela, concretamente a la novela picaresca. El fragmento está formado por tres párrafos, dos de los cuales incluyen unas breves intervenciones de los protagonistas en forma de diálogo en estilo directo. Entre ellos existe una fuerte interrelación, pues cada párrafo expresa una idea consecuencia de la del anterior.

 ESTRUCTURA INTERNA: El texto puede estructurarse en tres partes que coinciden con cada uno de los párrafos. La primera parte describe los preparativos de la treta de Lázaro para seguir robándole el vino al ciego. La segunda narra la reacción del ciego y el castigo que le infringe a su lazarillo al conocer la burla. La tercera indica los efectos del golpe que el ciego da a Lázaro e incluye una breves palabras puestas en boca del ciego que dan testimonio de su crueldad.

 ANÁLISIS.

 PLANO CONCEPTUAL. El texto nos señala, en primer lugar, la dependencia de Lázaro del vino. Lo hace mediante una hipérbole, moría por él, en la que manifiesta la necesidad de aguzar el ingenio ante una situación adversa. Lázaro nos narra su treta con cierto regocijo y aprovechándose de la ceguera de su amo.

             El desenlace del episodio pone de manifiesto la tremenda crueldad del ciego y el ánimo de revancha que se instalará en Lázaro hasta conseguir su venganza, al final del tratado.

 PLANO FÓNICO. La entonación, bastante uniforme, del texto viene determinada por el predominio de oraciones enunciativas. Dan vivacidad y movimiento al texto la oración interrogativa indirecta con la que termina el primer párrafo, y la interrogativa directa que da fin al texto.

 PLANO MORFOSINTÁCTICO. El realismo típico de la novela picaresca se ve reflejado en el predominio de sustantivos concretos. Entre los sustantivos abstractos, llama la atención los términos burla y venganza, ya que se refieren a dos acciones muy importantes del texto.

             El carácter subjetivo del texto podemos percibirlo en el uso de la adjetivación empleado. La mayor parte de los adjetivos van antepuestos al nombre: triste ciego, pobrecilla lumbre, mal ciego, etc. Lázaro es, al mismo tiempo, protagonista y narrador y es lógico que utilice términos de carácter valorativo e insultos mezclados con la descripción y la narración.

             Comienza el texto con un yo correspondiente al narrador-protagonista de la acción. La tercer persona alterna con la primera en la descripción y en la narración. En los diálogos aparece la segunda persona reforzada por uso de pronombres, como os y te y por el uso de vocativos, como Lázaro y tío. En cuanto a los pronombres de tercera persona, puede señalarse los usos enclíticos  de espantábase, maldecíase, y los casos de leísmo en no le quitáis de la mano y le dejó caer sobre mi boca.

             En el segundo párrafo se produce un cambio a la tercera persona: de manera que el pobre Lázaro que de nada desto se guardaba. Esto no supone descuido del autor, sino intención de lograr un distanciamiento para resaltar la escena.

             Frecuentísimos son los gerundios. A veces, incluso, se utilizan dos juntos: teniendo yo rezumando, estando recibiendo; siempre con valor de simultaneidad con el hecho que se describe y en alguna ocasión con valores añadidos como el de insistencia o repetición.

             La unión de proposiciones mediante coordinación y yuxtaposición sirven para intensificar acciones y, en algunos casos, para crear un ritmo binario más armónico y renacentista: y viendo que aquel remedio de la paja no me aprovechaba ni valía, acordé en el suelo del jarro hacerle una fuentecilla y agujero sotil.

 

PLANO LÉXICO-SEMÁNTICO. El léxico del texto se caracteriza por ser denotativo, sencillo y familiar: vino, paja, jarro, etc.

             Los adjetivos referidos al ciego (triste, mal, desesperado) poseen connotaciones negativas y en ellos se aprecia una gradación negativa ascendente.

             Los sufijos -illo, -eto, y azo ofrecen distintos valores: es afectivo en pobrecilla lumbre; indica pequeñez en fuentecilla; ironía en golpecillo; resulta despectivo en pobreto, y derivativo en jarrazo.

             Los recursos estilísticos no son demasiado abundantes en el texto, cabe reseñar, no obstante, dos antítesis en : dulce y amargo. Lo que te enfermó te sana y da salud. Con ellos el texto adquiere un sentido irónico.

 CONCLUSIÓN. Este fragmento presenta las características propias de la novela picaresca: narración en forma autobiográfica; protagonista <<antihéroe>> al servicio de un amo; astucia y picardía como únicas armas del criado; carácter realista y cierto sentido del humor.


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